Elite Horizons: Impresiones

Elite Horizons ya está aquí. Llevo ya algunos días disfrutando de esta nueva entrega en la serie Elite, y se me ha ocurrido dejar aquí mis impresiones para quien le pueda interesar.

El primer aspecto que quería comentar, y así nos lo quitamos ya de en medio, es tema del precio. Hay multitud de discusiones y quejas sobre esto en los foros, y muchas de ellas con razón. Tratándose de una expansión / ampliación del juego original -aunque se vende como un juego completo e independiente-, los 50 euros que Frontier pide por Horizons parecen un tanto exagerados, incluso teniendo en cuenta todas las novedades que incorpora con respecto al Elite original.

Afortunadamente, hay un descuento de 12.5  euros para poseedores del Elite Dangerous -oferta, según parece, por tiempo limitado-, con lo que al final Horizons nos sale a los fieles seguidores de Elite por un total de 37.5 euros, precio sin duda bastante más razonable. El descuento se realiza automáticamente al hacer la compra desde nuestra cuenta en la tienda de Frontier. ¿Sigues pensando que ese precio es injustificado? Continua leyendo y, al final, quizás salgas de dudas.

El rover es una de las novedades en Horizons

Segundo aspecto: el nuevo contenido ¿merece la pena?. Para todos aquellos que disfrutan con la exploración en Elite, yo creo que Horizons es compra obligada. La posibilidad de volar con tu nave sobre la superficie de planetas de diferentes tipos y aterrizar en ellos es una gozada. Y además la mecánica está muy bien resuelta: la transición entre vuelo espacial y vuelo planetario es fluida, sin cortes ni cinemáticas que estropeen la inmersión, y el relieve que vemos desde varios kilómetros de distancia -cráteres, montañas, cañones- es exactamente el mismo que nos encontramos cuando estamos próximos a la superficie, obviamente mucho más detallado. Todo ello sin trucos ni secuencias “scriptadas”.

Lo que vemos desde arriba es lo que nos encontraremos abajo

Por el momento sólo podemos aterrizar en planetas o lunas de tipo rocoso sin atmósfera, pero a lo largo de esta segunda temporada de Elite se irán incorporando novedades: aterrizajes en planetas con actividad volcánica, vuelo planetario en gigantes gaseosos y vuelo atmosférico en planetas con atmósfera. Asimismo, en 2016 llegará la creación de avatares personalizados, multicrew en nuestras naves y varias cosas más. Esta segunda temporada promete, aunque personalmente sigo echando de menos el poder moverme libremente por mi nave en primera persona…

En cuanto a variedad, hay un montón de planetas y lunas en la Vía Láctea en los que podemos aterrizar. ¿Millones? ¿Cientos, miles de millones? Nadie lo sabe con exactitud, pero lo que sí sabemos es que se necesitarían miles de años de tiempo real para poder visitarlos todos en el juego. En el mapa del sistema, todos los planetas y lunas aptos para el aterrizaje se muestran con un arco coloreado, haciendo muy fácil su identificación.

¿Son todos iguales?. Ni de lejos. La generación de los planetas se realiza mediante algoritmos ‘procedurales’, sustentados por unas reglas con base científica. A la hora de generar el planeta se tienen en cuenta una serie de variables, tales como el movimiento de sus placas tectónicas, su composición interna, características geológicas, etc. Así se consigue generar planetas y lunas con aspecto creíble y natural. Hay muchísimo trabajo detrás de estas técnicas de generación por procedimientos. Si queréis más información, echad un vistazo a los vídeos en streaming de Frontier en su canal Elite Dangerous de Youtube.

Sobre la superficie

Tenemos planetas de todos los tamaños: grandes, medianos, pequeños e incluso planetoides con forma irregular, similares a un asteroide gigante. Asimismo hay diversidad de tipos y clases: planetas helados, totalmente cubiertos de algún elemento químico o compuesto en forma de hielo (no necesariamente agua, puede ser amoníaco, metano…), planetas o lunas rocosas sin atmósfera y con excelente visibilidad -como nuestra Luna-, planetas polvorientos como Marte, y un montón de variedades más. La coloración de su superficie va en función del tipo de minerales presentes en la misma, y dentro del mismo planeta existirán zonas con diferente color/composición. En todos estos planetas encontraremos puntos de interés (POI), aunque ese “interés” es bastante relativo, y de eso hablaré más adelante.

Hay una gran diversidad de planetas y lunas, con diferentes condiciones de luz y tipo de superficies

La maniobra de aproximación consta de tres fases: Comenzamos con una primera aproximación inicial, donde debemos entrar con un ángulo de descenso moderado de 40 o 50 grados, por ejemplo. A continuación entramos en una fase de “planeo”, y lo pongo entrecomillado porque en realidad no estamos planeando (la nave no tiene superficies aerodinámicas, ni el planeta tiene atmósfera), sino más bien cayendo como piedras con cierta “flotabilidad” proporcionada por los propulsores. Durante esta fase, la velocidad es aún bastante alta, lo cual podemos aprovechar para acercarnos lo máximo posible al área de aterrizaje que tengamos en mente. Tras este “planeo”, entramos en la última fase: el vuelo planetario propiamente dicho, a pocos kilómetros de altura sobre la superficie.

La velocidad en esta última fase es bastante limitada, dependiendo de la nave puede rondar los 1.000 Km/h, lo cual es a todas luces insuficiente para cubrir largas distancias en pocos minutos. Si deseamos recorrer grandes distancias, lo mejor es volver a ascender para conectar el super-cruise, dirigirnos rápidamente a otra zona del planeta y vuelta a empezar. Hay que tener en cuenta que la escala aquí es 1:1 (real), como todo en Elite, con lo cual las distancias son verdaderamente grandes, incluso en lunas pequeñitas.

Esto, lejos de ser un inconveniente, contribuye a alimentar la sensación de grandiosidad que ya estaba muy presente en el Elite Dangerous original. Todos sabemos que un planeta -por ejemplo, la Tierra- es enormemente grande, pero en Horizons podemos experimentarlo de primera mano. A veces el modo super-cruise nos puede generar la falsa sensación de que las distancias son cortas, debido sobre todo por la falta de referencias visuales en el espacio, pero en Horizons, y gracias al vuelo planetario, podemos tener una visión más realista de escala y distancias. Una capa más de inmersión al asunto, ciertamente bienvenida.

El vuelo planetario es muy divertido

El manejo de la nave en vuelo planetario es bastante intuitivo. Hay que tener en cuenta que estas naves no son exactamente “aeronaves”, sino enormes ladrillos provistos de propulsores. No “vuelan” grácilmente como un avión de caza en la Tierra, sino que usan los propulsores de maniobra y los motores principales para mantenerse sobre el terreno y desplazarse. Esto no supone mayor problema en planetas con baja gravedad, pero puede tener consecuencias catastróficas en planetas con gravedad alta, ya que en éstos el peso de la nave aumenta considerablemente (multiplicar la masa real de la nave por los Gs de ese planeta y nos hacemos una idea).

¿Qué significa esto? Pues que en planetas con gravedad 2G o superior, los sistemas de propulsión de la nave ya tienen bastante trabajo intentando mantenerla a flote contrarrestando la gravedad, con lo cual es mejor no tratar de hacer demasiadas virguerías en vuelo, ya que ello nos puede llevar al huerto. El aterrizaje en estos planetas con gravedad elevada también tiene su punto de dificultad, y en función del tipo de propulsores que tengamos instalados, será más o menos factible, o directamente imposible.

Por contra, en lunas y en planetas pequeñitos, de poca masa, la gravedad suele ser < 1G (siendo 1G la fuerza de la gravedad en la Tierra), lo cual hará el vuelo más divertido y sobre todo mucho más sencillo para los principiantes. La simbología HUD es simple y fácilmente entendible, sobre todo para los aficionados a la simulación de combate.

Antes de aterrizar en cualquier planeta, echa un ojo a su gravedad

La maniobra de entrada, descenso y aterrizaje es -en mi opinión- una mecánica de juego bastante divertida. Al menos por ahora nunca me he cansado de hacerlo una y otra vez en diferentes lunas y planetas. Además, tampoco se trata de llegar y besar el santo, ya que en la mayor parte de las ocasiones no podemos aterrizar en cualquier sitio: hay que buscar una zona con las condiciones adecuadas (terreno sin pendiente, relieve más o menos plano, alineación correcta de la nave con el terreno, etc.). En cuanto al sonido, al igual que en Elite Dangerous, es un aspecto muy cuidado (me encanta el sonido que hace la nave justo antes de posarse sobre el terreno y el de activación de propulsores previo al despegue).

En función del tipo de estrella en el sistema, y de la distancia a ella, tendremos diferentes condiciones de luminosidad en la superficie. Si nos encontramos a decenas de miles de LS de la estrella o en la cara no iluminada del planeta, literalmente no veremos un carajo. Asimismo, el tipo de estrella influye en el color de la luz ambiental.

No se ve un carajo. Mejor pongo las largas

Una vez asegurada la nave sobre el terreno, pasamos a la segunda novedad de Horizons: el rover, al que Frontier llama “SRV”. Dado que aún no tenemos la posibilidad de movernos por la nave en primera persona, la transición entre el puesto de mando de la nave y el SRV se hace de forma bastante brusca: un fundido en negro y aparecemos en la cabina del rover. Eso sí, a partir de ese momento vuelve la inmersión de nuevo, ya que el descenso del rover hacia la superficie se muestra con bonitas animaciones y sonidos, lo cual lo hace bastante creíble.

Listos para explorar la superficie

La dificultad de manejo del rover va en función del tipo de superficie -no es lo mismo roca que hielo-, el relieve, la gravedad y la velocidad. En planetas rocosos y polvorientos, de 1G o menos, no tendremos demasiados problemas. En planetas o lunas heladas, la cosa cambia, y un pequeño error en la conducción puede volver incontrolable su manejo. El rover dispone de unos pequeños thrusters en las ruedas, que intentan mantenerlo pegado a la superficie en planetas con muy baja gravedad. En esos planetas podemos utilizar los propulsores para dar cortos saltos sobre relieve complicado, pero mucho ojo con el “aterrizaje” ya que, si nos pasamos con el saltito y realizamos una “toma dura”, podemos dañar el vehículo, aunque siempre podemos usar los thrusters para amortiguar el impacto si tenemos energía disponible.

Deslizándome por una montaña helada de varios kilómetros de altura. Fíjate en la indicación de pitch en el HUD: -57º

La orografía de los planetas, con sus gigantescas montañas y enormes cráteres de varios kilómetros de profundidad provocan esa sensación de estar visitando un mundo desconocido en los confines de la galaxia. Realmente te sientes pequeño y solo en ese lugar extraño y hostil, dentro de la frágil burbuja de protección del buggy. Y esto es precisamente lo mejor que sabe hacer Elite: generar esas sensaciones mientras exploras mundos desconocidos, mundos que con toda seguridad existen ahí fuera en la galaxia, pero que probablemente ningún humano pueda visitar hasta dentro de muchos siglos, si al final nuestros avances tecnológicos lo hacen posible.

El manejo del SRV es también muy divertido, pero ojo: a pesar de sus escudos de protección, es un vehículo frágil. Demasiadas tomas duras y vueltas de campana durante tus exploraciones pueden tener consecuencias graves. Además, su combustible es limitado, y el consumo elevado. Entrarás en reserva casi sin darte cuenta, y en ese momento más te vale regresar cuanto antes a la nave, o te encontrarás en una situación bastante crítica, ya que por ahora no podemos caminar sobre la superficie (imagino que Frontier lo implementará cuando tengan lista la mecánica de juego tipo FPS).

El rover tiene una pequeña bodega de carga para almacenar minerales o cualquier cosa que te encuentres por ahí

No obstante, si te quedas sin combustible, puede que aún no esté todo perdido: A lo largo de la superficie del planeta te vas encontrando restos de meteoritos y minerales que puedes recolectar y usar más adelante para sintetizar tu propio combustible. Siempre es buena idea llevar una reserva a bordo de elementos que te permitan ‘fabricar’ algo de Fuel para estas situaciones límite. Por lo demás, el SRV se puede repostar en estaciones espaciales, al mismo tiempo que haces el refueling de la nave.

Durante tus paseos planetarios también te encontrarás con restos de naves que se han estrellado tiempo atrás, con sus contenedores de mercancías esparcidos por la zona, y listos para ser recogidos. Incluso a veces puedes toparte con pods de salvamento ocupados por los pilotos de esas naves, probablemente en estado de hibernación. Recoge esos pods y obtendrás una recompensa en la estación más cercana. El SRV dispone de un escáner que nos ayuda a detectar cualquier cosa que pueda ser recogida a bordo.

Aquí se pueden apreciar los pequeños thrusters integrados en las ruedas del rover, los cuales consiguen mantenerlo pegado a la superficie en planetas con poca gravedad

Todo ello forma parte de lo que Frontier llama “POI” o Puntos de Interés. Y aquí es donde el juego empieza a caer en picado, al menos en mi humilde opinión. Los POI son totalmente aleatorios, se generan en tiempo real sobre el planeta en el que has aterrizado. Hay POI que incluyen asentamientos de diferentes tipos, algunos de ellos enormes, con misiones asociadas. Pero no voy a extenderme demasiado sobre ellos porque me parece sinceramente lo peor de Elite: no tienen ningún tipo de interés, las misiones son aburridas hasta la extenuación, la narrativa es ridícula o inexistente. En definitiva, se trata de la aburrida mecánica de misiones típica de los MMO.

Me pregunto por qué extraña razón Frontier no aprovecha realmente este fabuloso sandbox de tamaño galáctico que ha construido. Tienen todo lo necesario para crear el mejor juego espacial que haya existido hasta ahora, tan sólo les falta incluir alguna buena campaña single player, o incluso cooperativa, con una historia y narrativa interesante, que enganche al jugador y le haga disfrutar de este estupendo escenario. Pero lo único que hacen es meter Puntos de Interés si ningún interés real, misiones aburridas que no son más que un copia y pega unas de otras, y cuyo único objetivo es el odiado “grinding” para ganar más créditos o subir de rango.

Este es en mi opinión el gran problema de Elite actualmente. Y no sé si el señor David Braben le va a dar solución algún día, o seguirá en sus trece forever. Pero dejémonos de broncas, y continuemos con una actitud algo más positiva…

Durante nuestras excursiones por el planeta, podemos alejarnos bastante del punto de aterrizaje y perder de vista nuestra nave. En ese caso, entra en funcionamiento un sistema de seguridad que la hace despegar automáticamente y entrar en órbita sobre el planeta, donde probablemente estará más segura que en la superficie. También podemos activar ese sistema manualmente desde el Rover.

Tarde o temprano habrá que regresar a la nave

Cuando nos hayamos cansado de dar vueltas por ahí y queramos regresar a nuestra nave sin tenerla a la vista, podemos “llamarla” desde el SRV. A los pocos segundos aparecerá sobre la zona, buscará automáticamente un lugar adecuado para el aterrizaje y se posará a la espera de nuestro regreso, normalmente dentro de un radio adecuado para que podamos establecer contacto visual con ella, aunque también podemos ayudarnos con un indicador que señala su posición en el radar. Una vez a bordo, podemos tomar el control de nuevo para dirigirnos a otro punto del planeta, o salir al espacio.

El despegue no tiene mayor complicación. Podemos seguir “volando” en modo planetario sobre la superficie, o ascender algunos Km para poder activar el modo super-cruise y abandonar el planeta. La maniobra de alejamiento debe de realizarse usando el empuje de los motores principales de la nave, ya que necesitamos acelerar hasta la velocidad de escape, y eso es algo que no pueden hacer los pequeños propulsores de maniobra. Para ello, debemos orientar la nave con unos 90º de pitch (perpendicular a la superficie) para posteriormente activar el super-cruise.

Abandonando el planeta en modo super-cruise

Horizons consigue ampliar y perfeccionar todo lo que ya nos ofrecía Elite Dangerous. El sandbox es ahora inmensamente grande con la inclusión de los planetas “aterrizables”, y su potencial como juego o simulador espacial crece exponencialmente. Sigue fracasando en el aspecto de misiones, historia y narrativa. No hay campaña, pues sigue intentando ser un MMO, con su grinding y todo los aspectos negativos asociados a este tipo de juegos. Pero también es una herramienta perfecta para dar rienda suelta a tu imaginación, ponerte tus propias metas y disfrutar intentando hacerlas realidad, aprendiendo de paso algo más sobre Astronomía y sintiéndote como un verdadero piloto espacial del futuro en busca de lo desconocido.

Mi Asp estacionada en el fondo de un cráter. Aunque no se aprecia claramente en la foto, dicho cráter tiene varios kilómetros de profundidad

Como conclusión: Ya veremos qué nos ofrece Star Citizen cuando por fin esté listo y salga a la venta, pero por el momento, y para todos los que desde pequeños quisimos ser astronautas, Elite Horizons es nuestro sueño hecho realidad.

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